(Sin Tìtulo e inconcluso)
Despierto y aún percibo el aroma de flores y fruta
con los brazos helados
mis ojos tradan en adaptarse a la luz
con los pies calientes y un dolor de cabeza inquietante
con mal aliento y con las encías hinchadas,
bajo, donde el persistente aroma es más intenso,
veo velas, dulces y comida,
flores, flores rojas y amarillas;
que extraño, el simple olor me sacia, me harta, me tranquiliza.
No veo a nadie más,
no hay ruido,
mi cuerpo se queja de frío,
de repente me calmo,
me veo parado frente al altar
risueño y serio,
decepcionado,
uno no escoge la vida, mucho menos la muerte,
me retiro,
más tranquilo.
con los brazos helados
mis ojos tradan en adaptarse a la luz
con los pies calientes y un dolor de cabeza inquietante
con mal aliento y con las encías hinchadas,
bajo, donde el persistente aroma es más intenso,
veo velas, dulces y comida,
flores, flores rojas y amarillas;
que extraño, el simple olor me sacia, me harta, me tranquiliza.
No veo a nadie más,
no hay ruido,
mi cuerpo se queja de frío,
de repente me calmo,
me veo parado frente al altar
risueño y serio,
decepcionado,
uno no escoge la vida, mucho menos la muerte,
me retiro,
más tranquilo.
Noviembre 2005
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